ASMINDEP
  • Inicio
  • Acerca de ASMINDEP
    • Historia
    • Misionalidad
    • Estatutos
    • Junta Directiva
    • Comisiones
  • Comunicaciones
    • Noticias
    • Boletines
    • Comunicados
  • Logros
    • Acuerdos sindicales
    • Informes de gestión
  • Agenda Sindical
    • Acciones sindicales
    • Socios estrategicos
    • Formación sindical
  • Afiliaciones
    • Porque afiliarme?
    • Como afiliarme?
  • Blog
ASMINDEP
  • Inicio
  • Acerca de ASMINDEP
    • Historia
    • Misionalidad
    • Estatutos
    • Junta Directiva
    • Comisiones
  • Comunicaciones
    • Noticias
    • Boletines
    • Comunicados
  • Logros
    • Acuerdos sindicales
    • Informes de gestión
  • Agenda Sindical
    • Acciones sindicales
    • Socios estrategicos
    • Formación sindical
  • Afiliaciones
    • Porque afiliarme?
    • Como afiliarme?
  • Blog

BLOG

 Con información, diálogo y unidad fortalecemos nuestra organización sindical 

Conmemoración del 25 de julio: mujeres afrocolombianas, deporte y memoria

  

¿Recuerda qué estaba haciendo el miércoles 19 de septiembre del año 2000 a las 10:30 de la noche? Quizá aún no había nacido, o tal vez todavía era muy joven para guardar ese instante en la memoria. Si no le llega nada preciso a la mente, aquí le cuento que, con mucha ilusión, desde lo que se sentía como una ventana al futuro, al otro lado del mundo, en Sídney, Australia, a las 2:30 de la tarde del 20 de septiembre, María Isabel Urrutia Ocoró levantaba 75 kilogramos en halterofilia, y con ello el nombre de un país completo, que por primera vez en su historia lograba el oro para Colombia en unos juegos olímpicos. Un hito que, como tantos otros logros de mujeres afrodescendientes, suele ser recordado por su impacto deportivo, pero pocas veces por el contexto de lucha y resistencia del que emerge.


Hoy, quizás más que otros días, vale la pena recordar está hazaña porque cada 25 de julio se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora. Esta conmemoración nació en 1992, durante el Primer Encuentro de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora en Santo Domingo, como un acto de visibilización y denuncia frente al racismo, el sexismo, la pobreza y la marginación que históricamente han atravesado las vidas de las mujeres afrodescendientes. Más tarde, en el marco del Decenio para los afrodescendientes, la Declaratoria de Playa Blanca, fruto del Primer Encuentro de Mujeres Afrolatinoamericanas-Feminismo Negro, vino a reforzar ese llamado, recordándonos que la lucha es colectiva y que el feminismo negro no es una moda, sino una necesidad epistémica y política (Campoalegre Septien, 2021).


¿Qué representa ganar una medalla de oro en un país como Colombia y especialmente cuando ese oro lo gana una mujer afrodescendiente? Se convierte en un acto de justicia simbólica. Esa medalla deja de ser solamente una victoria deportiva, y se contrapone al relato oficial de que el éxito solo puede ser alcanzado por un tipo específico de persona, marginalizando lo que está por fuera de esa visión única. Este oro brilla para decir, frente al mundo y frente a un país que con frecuencia reniega e invisibiliza sus raíces africanas, que la excelencia y el orgullo también tienen el rostro y el color de quienes históricamente han sido relegadas. Se convierte también, en una forma de reparación histórica en el podio, un espejo donde las nuevas generaciones afrocolombianas pueden verse reflejadas con dignidad. 


Al mirar la lista de deportistas afrocolombianas que han puesto a Colombia en lo más alto del podio: Caterine Ibargüen, Yuri Alvear, Jackeline Rentería, Ingrit Valencia, y las nuevas generaciones como Natalia Linares, Isabella Caicedo o Daniela Colmenares, podemos sentir orgullo. Pero también debemos preguntarnos: ¿qué hay detrás de cada medalla? Detrás de cada podio hay una historia de superación personal, sí, pero también de falta de recursos, de territorios olvidados, de discriminación estructural que no se resuelve con voluntad individual. Donde algunos ven logros aislados, nosotros, desde una mirada sindical, vemos la urgencia de políticas estatales que acompañen esos procesos. No se trata solo de celebrar el talento, sino de garantizar que el talento tenga condiciones para ser una realidad: inversión en deporte de base, escuelas en territorios afrocolombianos, acceso a entrenamiento de calidad, y reconocimiento salarial y laboral para las deportistas.


Desde el sindicato, este 25 de julio, hacemos un llamado a toda la comunidad deportiva y a la ciudadanía en general a que no solo celebremos los resultados, sino que nos aprendamos los nombres de estas mujeres: María Isabel, Caterine, Yuri, Jackeline, Natalia, Daniela, Angélica, Isabella, Jazmín, Ingrit y tantas otras que con su esfuerzo han escrito logros profundamente relevantes en la historia del deporte colombiano. Invitamos a las familias a que acompañen y vean los deportes en los que ellas se destacan, a que conozcan las disciplinas, los sacrificios y las rutinas que hay detrás de cada competencia, porque solo así se comprende la dimensión de sus hazañas. Queremos que los niños y niñas de este país crezcan viendo en estas deportistas referentes vivos, ejemplos de que la perseverancia y el talento no tienen un solo color, ni un solo origen. Que las futuras generaciones normalicen que el éxito tiene muchos rostros y que, entre ellos, están los de estas mujeres afrocolombianas que hoy nos llenan de orgullo. Porque el deporte, como la vida, es más rico y más justo cuando en el podio cabe toda la diversidad de un país.


Lina Maria Trejos – Antropóloga 

Referencias bibliográficas 

Campoalegre Septien, R. (Coord.). (2021). Afrodescendencias: debates y desafíos ante nuevas realidades. CLACSO.

Copyright © 2026 ASMINDEP - All Rights Reserved.

Powered by

This website uses cookies.

We use cookies to analyze website traffic and optimize your website experience. By accepting our use of cookies, your data will be aggregated with all other user data.

Accept